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¿Qué pasó entre Hidadi y Eduardo?

Acevedo Cerrud, quien es excuñado de Hidadi, le respondió a la abogada de Hidadis, que ella sabía en qué andaban su cliente y la víctima.

Por: Jean Díaz / Crítica -

¿Qué causas pueden llevar a dos amigos que se quieren como hermanos a que uno de ellos pierda la vida, sin razones claras, en medio de una noche de diversión, tragos, risas y abrazos?.

Esta es parte de la duda que sembró el testimonio #15 de la Fiscalía de Homicidio y Femicidio del área metropolitana, con las declaraciones de Ricardo Acevedo Cerrud, en el juicio oral contra Hidadi Santos Saavedra Rodríguez, por la muerte de Eduardo Alberto Calderón Ramos, la madrugada del 7 de julio de 2018, mientras se encontraban en las inmediaciones del hotel El Panamá, en el área de las cabañas, en la habitación 47.

Acevedo Cerrud, quien es excuñado de Hidadi, quien fue la pareja de una de sus hermanas, dijo que la relación que ellos tenían era como "hermanos, carnales, amigos o como una gavilla".

Su posición fue clara, ante el Tribunal de Juicio Oral y los jurados de conciencia dijo: "diré lo que escuché, lo que sé y lo que vi".

Aunque Eduardo no era familia de Acevedo, desde pequeños se criaron en un mismo entorno familiar y el cariño fue creciendo hasta llegar a hacerse hermanos de crianza, uno compartía junto al otro y los demás hermanos.

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De cariño a Eduardo lo apodaban "Eduardito" o "La Mona".

 
¿Cómo supo lo de su hermano?

El día de los hechos (7 de julio), recibió una llamada de un compadre, quién le preguntó que si no sabía nada de "Eduardito", a lo que él le respondió que no, que no había hablado con él.

A lo que su compadre le respondió de inmediato, "vaya y ubíquelo porque tuvo un accidente y está todo ensangrentado". La agonía empezó entre las 7:00 y 8:00 a.m. cuando recibió el telefonazo.

Desesperado, y anciosos por obtener noticias de "La Mona", llamó al hermano de Eduardo; Ramiro, quien también era del grupo y había hermandad.

Ramiro le dijo que no sabía nada, que él se iba para el hotel El Panamá a averiguar qué había sucedido y que por mientras fuera avanzando al Hospital Santo Tomás (HST) para ver si allá obtenía razón de Eduardo.

Acevedo al llegar al nosocomio, habló con el seguridad, le dio los datos de su hermano de crianza y le preguntó si sabía algo, pero el agente solo se limitó a decirle que no manejaba la información.

Avanzó hasta la recepción (atención al usuario), preguntó por Eduardo, lo cuestionaron que si era su familia y él les indicó que era su hermano, pero no obtuvo respuestas, ya que se le dijo que esa información no se la podían dar.

 
Buscaban ayuda en Hidadi

En ese entonces, Ricardo pensó en uno más de la "cuadra", en ese hombre que se crió con ellos, se conocía  desde pequeños, habían sido cuñados y se querían como hermanos. Fue allí que le pidió a Ramiro que llamara a Hidado para saber qué había sucedido con Eduardo.

Ramiro ya había regresado el hotel con algunas pertenencias de su hermano y de Hidadi que se les fueron entregadas por personal de El Panamá, entre eso estaba los dos celulares (uno de Eduardo y el de Hidadi), y la cédula de identidad personal.

Se comunicaron con Hidadi a través de su madre y este les dio al menos tres versiones distintas de lo que había ocurrido que los dejó algo pensativos.

 
¿Qué fue lo que les pasó?

La primera fue que les habían robado, luego que se habían caído y por último sostuvo que Eduardo había pedido unas cervezas artesanales, no las quiso pagar y los corretearon.

Esto dejó incertidumbre en Acevedo porque sabía que Eduardo siempre cargaba efectivo y tenía su tarjeta de crédito.

En el HST seguía la agonía porque mo sabían la condición de "La Mona", solo que lo habían encontrado en el pasillo de las escaleras de las cabañas, todo ensangrentado y golpeado.

De fortuna apareció Eduardo Chanis, hermano-amigo de ellos, quien tenía la facilidad de averiguar cómo estaba "Eduardito", y les informó "está fatal, tiene un golpe en la cabeza".

Acevedo pensó en que deberían llamar al papá y explicarle la situación, ya que pensaban que "Eduardito" solo se había quebrado un pies o algo parecido, pero no era así, fue algo que se salió de sus manos.

"Mi papá nos va a putear, hay que llamar a tu mamá que venga, y a Ruth", le indicó Ricardo a su hermano.

Seguían llamando a Hidadi

El testigo clave de todo lo ocurrido podría haber sido Hidadi por eso era que sus amigos-hermanos no dejaban de llamarlo. En uno de esos intentos les dijo que estaba en una clínica porque tenía la pierna golpeada, raspado y todo mallugado.

La hermana de Hidadi llegó al HST y corroboró dicha información diciendo que el "teme por su vida", por lo que Acevedo le dijo que por qué temía si el no había hecho nada, que solo quería que le dijera qué había pasado con su hermano y que él sería el primero en protegerlo para que nadie pudiera abalanzársele ni nada.

Todos preguntaban "qué le pasó a 'La Mona', qué le pasó a 'Eduardito", pero no había quien despejara las dudas, la única persona que podría hacerlo guardaba silencio, como si algo malo estuviera ocultando.

 
No eran de la misma sangre, pero sí había hermandad

Acevedo al referirse sobre Hidadi lo calificó como "era mi carnal, era mi hermano, yo le presenté a mi hermana, me dijo que le presentara a mi hermana cuando vino de Parita" y él le dijo: "yo te la voy a poner en la mano mi hermano", "me quitaba mi corbata y se la dava", "éramos grandes amigos".

Marianela Acevedo Luna, hermana de Ricardo, tuvo una relación con Hidadi entre 14 y 15 años, según el testigo.

Aún no sabe que pasó

Acevedo hizó énfasis en que lo único que esperaba de Hidadi en ese momento era que él le contara qué había pasado aquella noche en el hotel El Panamá.

La excusa que daba Hidadi era que no tenía teléfono porque le habían robado, pero Acevedo lo cuestionó al considerar que tenía su número, el de su papá y de sus familia y que pudo haber pedido un celular prestado o ir a una tienda y pagar 10 centavos para llamar y decir su versión.

Algo si tiene claro y es que la únca verdad solo la sabe Hidadi y el muerto, pero los muertos no pueden hablar.

A su juicio, quedaron huérfanos, por un lado y por el otro. Perdió a su hermano de crianza y a un amigo, quien era el que le revisaba todos los equipos tecnológicos de la empresa y de la familia, y tambiém era el compinche para las fiestas y los arranques.

Se pregunta por qué si él y "Eduardito" eran cómo hermanos se fue y lo dejó tirado en el piso del hotel, "no se acordó de él, pero sí de dónde estaba estacionado su carro, sí de dónde vivía, cómo pudo llegar", cuestionó.

Consideró que si fuera sido una situación contraria, Eduardo ni ningunos de sus hermanos lo hubieran dejado a él abandonado.

Aunque siempre quiso saber qué pasó, hoy día considera que después de todas las muchas cosas que se ha enterado, la verdad ya no le interesa porque ya la sabe.

Otro hermano más

Aunque Hidadi ya no estaba con su hermana, Acevedo seguía queriéndolo como un cuñado y un hermano más.

Al día siguiente del incidente, Acevedo estaba con su padre cuando Hidadi lo llamó y le informó a su progenitor que el ya tenía su abogado, a lo que el hermano de crianza se preguntó, pero por qué cuál es el miedo, si él no ha hecho nada.

Para Acevedo, él y la familia de Hidadi son "víctimas de lo que sucede a su alrededor".

La cárcel lo estaba acabando

Según Ricardo, Argelis la hermana de Hidadi, lo llamó y le dijo que su hermano estaba mal, que los mosquitos lo estaban picando en Tinajitas. Para él era una fortuna que al menos a él lo picaran los mosquitos en la cárcel, pero a su hermano, siete pies bajo tierra, se lo estaban comiendo los gusanos.

Y él se decía que "ya no lo voy a volver a ver más, yo nada más quiero que se sepa la verdad y se haga justicia" expresó en medio de una voz quebrantada y unos sentimientos de dolor que dejó salir a flote.

"Hidadi y Eduardito tenían muy buena relación, eran como hermanos, se amaban y se querían", dijo Ricardo.

¿Cómo describe a Hidadi?

Según Acevedo, su "carnal" Hidadi era perfecto, humanitario cuando estaba en sus cinco sentidos, pero cuando se tomaba unos tragos, lo hacía en exceso, se extralimitaba, era agresivo y le decían el sonsacador.

¿Por qué? El sonsacador, solía llegar a la casa de sus amigos en horas de la madrugada a insistirle hasta convencerlos de salir a tomar unas pintas, a parquear, a seguir la guaracha y a fiestar, sus mujeres se molestaban y decían "ya viene a sonsacarlos para que salgan", de allí nació ese apodo.

Se comportaba extraño

Acevedo, quien al parecer llegó a conocer muy bien a Hidadi, dijo que aveces tenía unos comportamientos como medios gays, se metía el dedo en la boca cuando cantaba algunas canciones y ellos lo molestaban

¿En qué andaban?

En medio del interrogatorio de la defensa a Acevedo, la abogada de Hidadi, Holanda Polo le preguntó sobre la relación que tenía su cliente y Eduardo, entre risas le respondió: "usted bien que sabía en lo que ellos andaban".

Polo considera que nada está escrito en piedras y que aún falta mucho por evidenciar en el juicio oral. Añadió que Hidadi no tiene una abogada sino una amiga que lo está defendiendo con el corazón.

 
No todo era color de rosa

Aunque Ricardo e Hidadi eran buenos amigos tuvieron una diferencia, que iba a terminar en pleito.

Lo narrado por Ricardo, reveló que Hidadi maltrató a su hermana y a él no le gustó, a tal punto que le dijo que si su hermana no tenía papá que la defendiera, sí tenía un hermano que iba a ella. Amenazándolo con que le "daría lo suyo".

Hidadi no se quedó de brazos cruzados y le dijo a Acevedo que "les patearía el trasero (culo), a su esposa y a su hija", le recomendaron que no lo hiciera porque le iría mal. El pleito terminó en amenazas y unas que otras diferencias.

Para Acevedo es muy extraño que Hidadi se le haya olvidado que "La Mona" era su hermano y lo dejó tirado porque "era el inmortal, él aguantaba guaro por dos días si el quería".

 
¿Cómo llegó Eduardo al Santo Tomás?

El testimonio de la doctora Alina Pupo Martínez, especialista en primer grado en neurocirugía en el HST explicó que el médico residente, el doctor Lesly, le puso en conocimiento del caso.

La llamó para explicarle la información del paciente Calderón, anunciándole que tenía un trauma cráneo encefálico y un sangrado muy severo.

Analizaron el CAT (tomografía computarizada en la cabeza), y había llegado con una evaluación en la escala de glasgow en 3 de 15, cuando el rango normal es de 11 de 15.

Es decir, que prácticamente llegó al nosocomio con una muerte cerebral, era muy poco lo que se podía hacer y las probabilidades de vida que tenía.

En declaraciones anteriores, otros testigos habían dicho que cuando era trasladado en la ambulancia mantenía una escala entre 8 y 11 de 15, es decir bastante regular. Incluso el informe del cadáver en los datos de la necropsia señalaban que había llegado con una escala de 11 de 15 y luego fue disminuyendo hasta 3 de 15.

La doctora dijo que lo que analizaron es que Calderón tenía golpes en el cerebro, hematomas entre el cerebro y las membranas que lo cubren internamente.

Algo inusual que fue se dieron cuenta de que tenía fractura en la base del cráneo, lo que sostiene el cerebro de lado a lado, siendo muy extraño porque es un hueso muy resistente que no se rompe así por así. Como ejemplo dijo que es más fácil que se rompa un hueso de la cadera cuando una persona se cae, que se fracture la base del cráneo por lo resistente que es.

 
¿Quién pintó las paredes?

Nicolás Martin Vásquez Bethancourt, quien labora desde hace más de diez años en el área de mantenimiento del hotel El Panamá, fue quien utilizó pintura blanca para borrar las huellas de sangre en las paredes, pisos, escaleras, y demás que había dejado el incidente en el que perdió la vida Calderón.

Aunque no recordaba con exactitud la hora, dijo que pasada las 3:00 de la madrugada, pintó algunas paredes, la parte de abajo de la escaleras, el pasillo, y la escalera manchadas de rojo.

Edwin Trujillo, el jefe se seguridad, fue quien le enmendó la tarea.

La razón de hacerlo casi al instante de ño acontecido era que el hotel se iba a llenar y no podía estar esas manchas ahí, porque había evento.

Cuando llegó al área de las cabañas vio a dos personas limpiando, pero no sabía quiénes eran.

Su jornada de trabajo culminó a las 6:00 a.m.

Era uno de los encargados en que Hidadi no se fuera sin pagar

Maikel Lin, quien en ese entonces fungía como recepcionista-cajero en el hotel, se le dio la orden de que no dejara salir a Hidadi Saavedra hasta que hablara con el gerente, ya que debía hacerle frente a los gastos de las piezas y paredes manchadas de sangre en la habitación 47.

Su turno era de 6:00 a.m. a 2:00 p.m., el viernes 7 de julio de 2018.

Le mostraron una foto del celular de Juan Cruz, gerente nocturno, donde se veía la cédula de identidad personal de Hidadi.

Yosan Gómez, gerente de recepción fue quien le reiteró la instrucción, según Lin.

 
Levantamiento del cadáver

El perito de la Sudirección de Ciminalística de la Sección de Video y Fotografía Forense del Instituto de Medicinal Legal y Ciencias Forenses (Imelcf), Erick Pineda Gónzalez, le correspondió realizar la diligencia de levantamiento de cadáver en la morgue del HST, de Eduardo Alberto Calderón.

El levantamiento se realizó el 8 de julio de 2018, desde las 1:15 p.m. hasta las 2:08 p.m.

Se realizó la leyenda CDC (oficio interno de la Subdirección de Criminalística), detallando unas imágenes que fueron proyectadas en el juicio oral.

Mostraban el cuerpo compleo y desnudo de Calderón, medio cuerpo (vendaje en la nariz y el tórax, el rostro, espalda, la bolsa de embalaje de color blanco y la leyenda con las generales del occiso y la diligencia.

Mientras el perito explicaba las fotografías que había tomado en la morgue algunos de los familiares de Calderón desalojaron el salón de audiencias #3, en el Sistema Penal Acusatorio de plaza Ágora para evitar un sufrimiento mayor.

Mientras que Hidadi en ese momento miraba fijamente la pantalla del proyector, se ponía la mano en su quijada y parpadeaba rápidamente, cuando salía Eduardo, quien en vida era un hombre de contextura gruesa y tez morena, pero yacía sin vida en una camilla de la morgue del hospital del pueblo.

 
Fotos de la escena del crimen

Luego de que el fiscal superior Emeldo Márquez introdujera la prueba documental #9, sobre la diligencia de incautación de datos y correspondencia para la inspección del celular de Kimberly Hudson, recepcionista (cuando se dio el hecho), le correspondió al perito Miguel Angel Bolaños, sustentar lo analizado.

Bolaños quien tiene 20 años de servicio en la Sección de Informática Forense del Imelcf, realizó un análisis forense al celular de Hudson, de donde obtuvo por solicitud de la fiscalía registro de llamadas, 78 capturas de pantalla de conversaciones por WhatsApp, 21 imágenes y la lista de contactos.

La 21 fotos fueron las que captaron la escena donde fue encontrado Calderón tirado boca abajo con aproximadamente un litro de sangre debajo de su cuerpo, en el pasillo de las escaleras.

En el informe se plasmó que las fotos fueron realizadas con la aplicacióm WhatsApp a eso de las 5:42 de la madrugada del 7 de julio de 2018.

Luego fueron reenviadas, mantenía  fecha de reenvió de octubre, noviembre y diciembre de 2018.

Una de las fotos mostraba al personal mientras trataba de socorrer a Calderón, manchas de sangre en las paredes, pisos, puerta de la habitación 48 y las paredes de la 47 y 48. Al igual que hotas de sangre en las escaleras.

La cédula de identidad personal de Hidadi Saavedra Santos y de Valentín Calderón.

Entre las conversaciones y capturas de WhatsApp solían sobresalir imágenes de publicaciones de los medios de comunicación de lo ocurrido en el hotel El Panamá, eran comunicaciones que Hudson tenía con sus contactos.

Durante los tres días de audiencia el Ministerio Público ha desahogado 18 pruebas testimoniales, nueve documentales y cinco periciales.

El juicio oral será reanudado este viernes 9, en la sala #3, a las 9:00 de la mañana.

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